El académico Dr. Patricio Mena-Malet aborda el amor, la vocación y los encuentros inesperados para repensar cómo aquello que nos interpela puede transformar nuestra vida. El estudio fue publicado en la Revista de Filosofía de la Universidad de Chile.
Una conversación inesperada, una lectura que cambia nuestra manera de pensar, una vocación que comienza a tomar fuerza o un encuentro que termina transformando una vida. Experiencias como estas sirven para acercarse a una de las preguntas centrales que aborda el académico de la Universidad de La Frontera Dr. Patricio Mena-Malet: ¿qué ocurre cuando aquello que da una nueva dirección a nuestra existencia no ha sido planificado ni elegido de antemano?
La reflexión forma parte del artículo “Fenomenología de la interpelación. Llamada, paciencia y subjetividad adonada”, publicado en el volumen 82 de la Revista de Filosofía de la Universidad de Chile. Su autor es académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades (FECSH) y dirige el programa de Doctorado en Filosofía además del Núcleo Científico y Tecnológico en Ciencias Sociales y Humanidades.
El trabajo dialoga principalmente con las propuestas de Jean-Luc Marion, Jean-Louis Chrétien y Edmund Husserl para desarrollar una fenomenología de la “llamada”: aquello que irrumpe, afecta a una persona y la lleva a responder. Desde esta perspectiva, el sujeto no sería siempre quien inicia y controla completamente la experiencia, sino también alguien capaz de recibir aquello que llega desde fuera de sus previsiones y dejarse transformar por ello.
Cuando algo inesperado cambia el rumbo
Uno de los aspectos que permite acercar esta reflexión filosófica a la vida cotidiana es que la “llamada” no necesariamente aparece en acontecimientos extraordinarios. El artículo plantea que una conversación aparentemente casual, una lectura, una mirada o situaciones inicialmente insignificantes pueden adquirir una profundidad inesperada y terminar interpelando a una persona de manera decisiva.
El amor y la vocación son dos ejemplos especialmente relevantes. Para Mena-Malet, una vocación no consiste simplemente en descubrir una ocupación agradable, sino que puede experimentarse como algo que compromete profundamente a quien la reconoce y que exige una respuesta sostenida en el tiempo. Algo semejante sucede con el amor: no se agota en un momento inicial, sino que requiere renovar continuamente la respuesta y el compromiso.
De esta manera, el artículo cuestiona la imagen de un sujeto completamente autónomo y dueño del origen de sus decisiones. La propuesta no elimina la libertad, sino que la comprende de otro modo: somos libres también en la manera en que respondemos a aquello que nos sucede, nos afecta y no hemos elegido previamente.
La paciencia entendida como una forma de actuar
Otro de los conceptos centrales de la investigación es la paciencia, pero entendida de una manera distinta a la espera pasiva o la resignación. El académico la plantea como una disposición activa: mantenerse abierto, escuchar y perseverar frente a aquello que nos interpela, incluso cuando no existe certeza sobre el resultado.
Así, responder a una vocación, sostener un vínculo amoroso o hacerse cargo de un encuentro que transforma la propia existencia no corresponde a una acción que se resuelve de una sola vez. Son respuestas que se construyen y renuevan en el tiempo. La paciencia aparece entonces como una “fidelidad sin clausura”, capaz de mantener abierta la relación con aquello recibido sin pretender dominarlo completamente.
Del control a la capacidad de responder
En el centro del artículo aparece la noción de “subjetividad adonada”, tomada del diálogo con Marion. En términos más cercanos, supone dejar de pensar a la persona exclusivamente como origen de todo sentido y reconocerla también como alguien que se constituye a partir de aquello que recibe y de la respuesta que es capaz de elaborar.
La investigación propone, de esta forma, una concepción de la libertad menos vinculada al dominio absoluto y más relacionada con la responsabilidad, la apertura y la capacidad de responder creativamente a lo inesperado. El sujeto no desaparece ni queda reducido a un receptor pasivo: precisamente porque algo lo afecta, debe decidir qué hacer con ello.
La propuesta adquiere así una dimensión que trasciende la discusión especializada. Frente a una idea de vida construida únicamente desde el control y la planificación, el trabajo de Mena-Malet invita a pensar cuánto de lo que somos también se origina en aquello que no buscamos ni anticipamos, pero que un día nos llama, nos compromete y puede terminar cambiando nuestra manera de vivir.
El artículo fue desarrollado en el marco del Proyecto Fondecyt N.º 1240701, del cual Patricio Mena-Malet es investigador responsable. La publicación puede leerse a través de este link.
Glenda Merino Matus, Comunicaciones FECSH





