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Viajeras europeas que recorrieron Chile en el siglo XIX desafiaron los roles femeninos de su época

Un estudio del académico UFRO Dr. Eduardo Gallegos Krause analiza los relatos de María Graham, Ida Pfeiffer, Florence Dixie y May Crommelin y revela cómo sus viajes y encuentros con otras mujeres tensionaron las ideas tradicionales sobre lo que significaba ser mujer en el siglo XIX.

Viajar solas, cruzar la cordillera, enfrentar tormentas en alta mar, internarse en la Patagonia o decidir permanecer en un país desconocido tras la muerte del marido eran experiencias que difícilmente encajaban con el papel doméstico asignado a las mujeres durante el siglo XIX. Sin embargo, cuatro viajeras europeas no solo protagonizaron esas travesías por Chile, sino que además las escribieron y publicaron.

Esas experiencias están en el centro de “Tensiones de género en escritura de viajes: heterotopías y feminotopías en relatos de viajeras europeas en el Chile decimonónico”, investigación del Dr. Eduardo Gallegos Krause, académico del Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación de la Universidad de La Frontera y vinculado al Magíster en Letras, publicada en Taller de Letras, revista de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El artículo, aparecido en el número 77 de la publicación, analiza los relatos de María Graham, Ida Pfeiffer, Florence Dixie y May Crommelin desde una perspectiva que cruza estudios literarios, históricos y de género.

La investigación propone mirar a estas mujeres no solo como figuras excepcionales de su tiempo, sino como autoras que se ponen a sí mismas en el centro de la aventura y que, al describir a otras mujeres encontradas en Chile, permiten observar espacios de autonomía, decisión y poder poco visibles en otros relatos de la época.

Cuatro mujeres que desafiaron su tiempo

Las historias de las protagonistas son muy distintas. María Graham decidió permanecer diez meses en Chile después de la muerte de su esposo; Ida Pfeiffer estuvo solo 15 días en Valparaíso, como parte de una vuelta al mundo que luego transformó en un libro exitoso; Florence Dixie llegó a la Patagonia en busca de aventuras y May Crommelin fue la única de las cuatro para quien la escritura llegó a constituir un medio de subsistencia.

Tres de ellas viajaron solas. La excepción fue Dixie, quien recorrió la Patagonia acompañada por su esposo y otros hombres. Para el estudio, el solo hecho de emprender estos desplazamientos y hacer públicas sus experiencias ya suponía una ruptura con las expectativas sociales que situaban preferentemente a las mujeres en el ámbito doméstico.

En Graham, esa independencia adquiere un significado particular: tras enviudar durante el viaje hacia Chile pudo regresar a Inglaterra, pero optó por quedarse. Su diario ha sido leído como un registro de independencia femenina y profesionalismo literario.

Tormentas, Patagonia y mujeres protagonistas

El estudio utiliza el concepto de “heterotopías” para observar la tensión entre espacios seguros -como el barco o la ciudad- y aquellos asociados a la aventura y el peligro. En esos escenarios, las viajeras adquieren características heroicas que tradicionalmente habían sido reservadas a protagonistas masculinos.

Ida Pfeiffer relata tormentas en alta mar y Florence Dixie escogió deliberadamente la Patagonia porque era un territorio lejano y poco conocido para los europeos. Su relato está atravesado por expediciones, cacerías, falta de alimentos y clima extremo, cuestionando así la idea de que la escritura femenina se restringía fundamentalmente a los espacios interiores.

May Crommelin, la única mujer cruzando Los Andes

Uno de los episodios más ilustrativos corresponde a May Crommelin, quien se dispuso a cruzar la cordillera desde Mendoza hacia Chile. Eran once personas y ella era la única mujer. Sus conocidos cuestionaron que realizara el viaje sola y le recomendaron contratar una empresa para garantizar su seguridad.

El exceso de protección comenzó a incomodarla hasta el punto de describir que se sentía como un paquete marcado como “frágil”. Sin embargo, el estudio detecta un giro: Crommelin termina resignificando esos cuidados, pasando de sentirse objeto de protección a reconocerse como sujeto que decide y merece esas atenciones.

Allí aparece otro concepto central del trabajo: las “feminotopías”, espacios donde se realzan la autonomía, la complicidad, el conocimiento y el poder de las mujeres.

Las chilenas también aparecen de otra manera

El estudio se vuelve especialmente atractivo cuando analiza cómo estas viajeras describieron a las mujeres que encontraron durante sus recorridos. En el relato de Crommelin aparecen una mujer italiana que administra un hospedaje, una chilena reconocida por sus jardines, mujeres conocedoras de hierbas y costumbres locales y una trabajadora que dirige un rancho junto a sus tres hijas.

La diferencia con algunos relatos escritos por hombres es significativa. Mientras ciertos viajeros ponían el acento en la belleza, simpatía o capacidad de las chilenas para entretener, Crommelin desplaza el foco: las mujeres tocan, cantan, trabajan, administran, conocen y toman decisiones. El centro del relato deja de ser lo que ellas provocan en el viajero para pasar a ser lo que ellas mismas hacen.

Otra manera de mirar el Chile del siglo XIX

El trabajo de Gallegos Krause no plantea que todas las mujeres escribieran de una misma manera ni desconoce los privilegios y prejuicios propios de su origen europeo. Al contrario, advierte que las cuatro pertenecían a sectores que les permitieron acceder a una experiencia tan excepcional como viajar.

Su aporte está en observar qué cambia cuando experiencias similares son narradas desde posiciones distintas. Así, relatos escritos hace más de un siglo permiten preguntarse quién cuenta la historia y qué ocurre cuando las mujeres dejan de aparecer como personajes secundarios y pasan a narrarse a sí mismas y a otras mujeres como protagonistas.

En ese desplazamiento radica una de las principales contribuciones del estudio: recuperar el viaje y su escritura como espacios desde los cuales estas mujeres pudieron cuestionar los valores tradicionales asociados a la feminidad y reinterpretar qué significaba ser mujer en el siglo XIX.

Url: https://tallerdeletras.letras.uc.cl/index.php/TL/article/view/76035

Glenda Merino Matus, Comunicaciones FECSH

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