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Magíster en Psicología Jurídica y Forense UFRO reunió academia, justicia y protección de la infancia en jornada sobre parentalidad

La conferencia de la catedrática de la Universidad de Sevilla María Victoria Hidalgo marcó una jornada que abordó los desafíos de la parentalidad y la necesidad de fortalecer las intervenciones familiares basadas en evidencia.

Cómo apoyar a las familias para que niños, niñas y adolescentes puedan crecer en entornos protectores y qué intervenciones logran efectivamente mejorar su bienestar fueron parte de las interrogantes que marcaron una jornada organizada por el Magíster en Psicología Jurídica y Forense de la Universidad de La Frontera, que reunió miradas provenientes de la academia, la justicia y el sistema de protección de la infancia.

El principal hito fue la conferencia “Parentalidad y estrés familiar: programas de intervención basados en la evidencia”, dictada por la Dra. María Victoria Hidalgo, catedrática de Psicología de la Universidad de Sevilla, España, especialista en parentalidad positiva e intervención familiar y asesora del Gobierno español en materias de familia.

Posteriormente intervinieron Jaime Millar, director regional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, y Alberto Amiot, ministro de la Corte de Apelaciones de Temuco, para finalizar con un conversatorio que permitió vincular la investigación con los desafíos que enfrenta La Araucanía.

La parentalidad frente a nuevas presiones

En su conferencia, la Dra. Hidalgo explicó los cambios experimentados por las familias durante las últimas décadas,los que han vuelto más complejo el ejercicio de la parentalidad. La conciliación entre trabajo y vida familiar, la disminución de las redes tradicionales de apoyo, la diversificación de las estructuras familiares y los entornos digitales forman parte de un escenario que aumenta las exigencias sobre padres y madres.

“Tenemos problemáticas similares en este momento tanto en España como en Chile y tenemos ese intercambio de experiencias de cómo afrontar esas situaciones y aprendemos unos de otros”, señaló la especialista, quien mantiene una relación de colaboración con investigadores de la UFRO y durante su estadía también trabajó con estudiantes de doctorado especializados en intervención psicosocial.

Durante su conferencia presentó cifras españolas que dimensionan esta realidad: un 84% de padres y madres declara experimentar diariamente situaciones de estrés asociadas a la crianza, un 76% teme no estar desempeñando suficientemente bien su rol y un 52% presenta agotamiento emocional. Hidalgo explicó que niveles elevados de estrés parental pueden afectar la calidad de las interacciones familiares y disminuir la capacidad para desarrollar prácticas educativas adecuadas.

Intervenir desde las fortalezas y no solamente desde los problemas

Uno de los énfasis centrales de la conferencia estuvo en la necesidad de superar intervenciones familiares construidas exclusivamente desde las carencias. Para Hidalgo, el desafío es avanzar desde una perspectiva asistencialista y centrada en el déficit hacia modelos preventivos que fortalezcan las competencias y factores protectores presentes en las propias familias.

En ese sentido, sostuvo que las políticas y programas no pueden sustentarse en el ensayo y error, sino que deben demostrar mediante evaluaciones rigurosas que producen resultados positivos. “Tenemos que trabajar desde evidencia de qué es lo que funciona”, afirmó, planteando como principios fundamentales la efectividad, viabilidad y sostenibilidad de las intervenciones.

La académica destacó además la importancia de construir una alianza entre universidades, responsables de las políticas públicas y equipos profesionales, de manera que la investigación científica pueda traducirse en mejores respuestas para las familias y la infancia.

El desafío de La Araucanía

La realidad regional adquirió especial protagonismo con la intervención de Jaime Millar. El director regional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia señaló que en La Araucanía existen cerca de 7 mil niños, niñas y adolescentes bajo cuidado proteccional, considerando residencias y programas ambulatorios.

Entre ellos, indicó que 25 niños menores de cuatro años permanecen actualmente en residencias, una situación que el servicio busca revertir avanzando hacia alternativas familiares.

“Tenemos que sacar lo más pronto a esos niños a un entorno familiar. Eso hoy día estamos enfocados”, expresó Millar, explicando que el trabajo apunta a la revinculación con sus familias o a la incorporación a familias de acogida, sean extensas o externas. A nivel nacional, precisó, son alrededor de 600 los menores de cuatro años que permanecen en residencias.

El director regional vinculó este desafío con el plan Crecer en Familia, cuyo propósito es avanzar en la desinternación y evitar que los niños más pequeños crezcan en residencias, favoreciendo entornos donde puedan desarrollar relaciones de apego y cuidado.

La mirada desde la justicia

Desde el Poder Judicial, el ministro Alberto Amiot Rodríguez, encargado de la Unidad de Infancia o Residencia de Familia de la Corte de Apelaciones de Temuco, destacó la importancia de la articulación entre las distintas instituciones involucradas en materias de familia, niños, niñas y adolescentes.

“Todo el interactuar con el sistema o el modelo de familia, los abordajes que hay, toda la institucionalidad nos corresponde interactuar. Y cada uno aportar para los efectos de que lleguemos a nuestras poblaciones objetivo”, manifestó.

El encuentro culminó con un conversatorio, instancia que permitió poner en diálogo la experiencia internacional presentada por la Dra. Hidalgo con la realidad regional y las perspectivas provenientes del sistema judicial y de protección especializada.

De esta manera, la jornada impulsada por el Magíster en Psicología Jurídica y Forense UFRO permitió tender un puente entre investigación científica, justicia, políticas públicas y formación de postgrado, situando en el centro una preocupación compartida: cómo desarrollar intervenciones que permitan acompañar mejor a las familias y garantizar el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes.

Glenda Merino Matus, Comunicaciones FECSH

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