Investigadores nacionales e internacionales analizaron el impacto de la pandemia, los incendios forestales y la guerra en Ucrania en las trayectorias educativas, destacando la necesidad de generar evidencia científica para anticipar sus efectos en las aulas y fortalecer las políticas públicas.
Comprender cómo las crisis afectan el aprendizaje es hoy uno de los grandes desafíos para la educación. Con ese propósito, la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades (FECSH) de la Universidad de La Frontera realizó el seminario internacional “Disrupciones educativas: el impacto de la pandemia, la guerra en Ucrania y los incendios forestales en el rendimiento académico”, organizado por el Magíster en Ciencias Sociales, el Magíster en Desarrollo Territorial y Políticas Públicas y la carrera de Sociología.
La actividad reunió a investigadores nacionales e internacionales para compartir evidencia sobre cómo distintos fenómenos sociales, sanitarios y ambientales modifican las trayectorias educativas y qué herramientas pueden contribuir a que las escuelas respondan de mejor manera frente a futuras crisis.
Uno de los expositores fue el doctor Álvaro Hofflinger, profesor asistente de la Universidad Estatal de Arizona, quien presentó la investigación “Más allá de los test estandarizados: el impacto del cierre de escuelas en las trayectorias educativas de los estudiantes chilenos”. El estudio siguió durante cuatro años a 70 familias de La Araucanía para conocer los efectos que dejó la pandemia en los procesos de aprendizaje.
“En general, los resultados son positivos en términos de recuperación: hubo un impacto en los aprendizajes, pero los sistemas y las familias se recuperaron. Sin embargo, vimos un impacto complejo en las relaciones sociales, con un aumento en el bullying (físico e internet) y desconexión con la escuela. Lo interesante es que el timing o momento de la disrupción importa: los estudiantes afectados en tercero y cuarto medio sufrieron un impacto importante en su acceso a la educación superior, un efecto que se disipa cuando la disrupción ocurre en cursos más pequeños como octavo básico o primero medio”, explicó.
Los resultados muestran que una misma crisis no afecta a todos los estudiantes de igual forma. La edad, el momento en que ocurre la interrupción y el contexto familiar influyen directamente en sus consecuencias. Esta información permite diseñar estrategias más oportunas para prevenir el rezago escolar y fortalecer el acompañamiento educativo.
El seminario también incorporó una mirada internacional con la exposición de Rony Rodríguez-Ramírez, investigador de la Universidad de Harvard, quien analizó la inversión en capital humano durante la guerra en Ucrania. Su presentación evidenció cómo los sistemas educativos deben adaptarse para continuar funcionando en escenarios de conflicto, fortaleciendo modelos híbridos de enseñanza y redes de apoyo comunitario.
Por su parte, Jeyson Leiva, ayudante de investigación de la UFRO, presentó el estudio “Perturbaciones causadas por los incendios forestales y resultados educativos. Evidencia sobre el megaincendio de Valparaíso 2024”, que combinó herramientas de georreferenciación satelital con registros de matrícula y asistencia escolar para medir el impacto de los incendios en el desempeño de los estudiantes.
“Sin duda estas instancias son muy valiosas. Es súper interesante abordar un tema tan relevante hoy en día. Vivimos en un mundo marcado por distintas disrupciones, como la pandemia, los conflictos armados y los desastres naturales. Que desde la universidad se contribuya a generar y difundir conocimiento sobre estos fenómenos es sumamente valioso”, señaló Leiva.
La investigación demostró que la exposición indirecta a incendios forestales puede afectar la asistencia y el rendimiento escolar incluso meses después de ocurrida la emergencia, aportando nuevos antecedentes sobre los efectos del cambio climático en la educación.
Al integrar investigaciones provenientes de la educación, la sociología, la salud pública, la geopolítica y los estudios territoriales, el seminario reafirmó el valor del trabajo multidisciplinario para comprender fenómenos complejos. Asimismo, puso de relieve la importancia de generar conocimiento que permita fortalecer las políticas públicas y preparar a las comunidades educativas para enfrentar futuros escenarios de crisis.