Cuando una mujer lidera una organización, una junta de vecinos, un comité o una agrupación comunitaria, suele estar pendiente de las necesidades de muchas personas. Pero pocas veces encuentra un espacio para detenerse, reflexionar sobre sí misma y fortalecer las herramientas que le permiten sostener ese liderazgo.
Con esa premisa comenzó en Vilcún la Escuela de Mujeres Dirigentas 2026, una iniciativa impulsada por el Programa REDES de la Dirección de Vinculación con el Medio de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de La Frontera, en articulación con la Casa de la Mujer de la Municipalidad de Vilcún.
La primera jornada reunió a mujeres lideresas de distintos sectores de la comuna y la región, quienes llegaron con experiencias diversas, pero con un propósito común: fortalecer sus capacidades para seguir contribuyendo al desarrollo de sus comunidades.
El punto de partida fue el módulo “Liderazgo consciente y empoderamiento personal”, concebido como la base de todo liderazgo sostenible. La jornada invitó a las participantes a mirar hacia adentro antes de mirar hacia afuera, reflexionando sobre su propia historia, sus fortalezas, desafíos y el impacto que generan en los espacios donde ejercen roles dirigenciales.
“Las mujeres llevan años liderando procesos fundamentales en sus comunidades. Están presentes en organizaciones sociales, juntas de vecinos, agrupaciones culturales y múltiples espacios de participación. Sin embargo, muchas veces han debido aprender desde la experiencia y enfrentar solas diversos desafíos. Esta Escuela nace precisamente para acompañarlas, fortalecer sus capacidades y reconocer el enorme valor que tienen sus liderazgos. En este primer módulo quisimos invitarlas a mirar primero hacia sí mismas, porque el liderazgo comienza por el autoconocimiento, la confianza y la capacidad de cuidarse para poder seguir cuidando y transformando sus territorios. Nuestro propósito es que cada participante se reconozca como una agente de cambio capaz de generar impacto positivo en su comunidad”, destacó Claudia Palacios, quien coordina la Escuela de Mujeres Dirigentas en la comuna de Vilcún.
A través de dinámicas reflexivas, ejercicios de autoconocimiento y conversaciones guiadas, las asistentes abordaron temáticas relacionadas con liderazgo y empoderamiento femenino, autonomía personal, toma de decisiones, autocuidado, bienestar emocional y enfoque de género. Más que una clase tradicional, el encuentro se transformó en un espacio de escucha, intercambio y construcción colectiva de aprendizajes.
La propuesta formativa busca fortalecer las capacidades de liderazgo, participación y gestión comunitaria de las mujeres, incorporando herramientas prácticas junto a una mirada centrada en el bienestar integral y la equidad de género. En ese contexto, el primer módulo permitió reconocer que el liderazgo no solo se construye desde la acción, sino también desde la seguridad interna, los límites saludables y el cuidado personal.
La Escuela contempla además dos módulos que se desarrollarán durante las próximas semanas. El segundo estará enfocado en comunicación, participación y trabajo en equipo, abordando herramientas de comunicación efectiva, vocería, resolución de conflictos y participación ciudadana. Posteriormente, el tercer módulo entregará conocimientos para la formulación de proyectos sociales, con el objetivo de que las participantes puedan transformar ideas e iniciativas en acciones concretas con impacto en sus territorios.
El proceso finalizará con una jornada de certificación en la Universidad de La Frontera, instancia que permitirá reconocer el compromiso de las participantes, compartir aprendizajes y proyectar nuevas acciones de liderazgo comunitario.
De esta manera, la Escuela de Mujeres Dirigentas se consolida como un espacio de formación, encuentro y fortalecimiento de liderazgos femeninos, promoviendo la participación activa de las mujeres y contribuyendo a la construcción de comunidades más inclusivas, colaborativas y equitativas.