La Clínica Psicológica reunió a la comunidad universitaria en torno al intercambio ancestral mapuche, como parte de la implementación de su huerta medicinal.
Una planta compartida lleva también una historia: cómo cuidarla, para qué se utiliza y de quién se aprendió ese conocimiento. Ese vínculo entre naturaleza, memoria y comunidad dio sentido al trafkintu realizado en los jardines de la Clínica Psicológica de la Universidad de La Frontera, donde el intercambio de plantas y semillas abrió un espacio para compartir saberes.
La actividad se desarrolló el martes 6 de octubre en el Campus Valentín Letelier y fue organizada por la Clínica Psicológica UFRO junto al Observatorio Regional de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche. El encuentro formó parte de la implementación de una huerta medicinal que busca ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje dentro de la universidad.
El encuentro permitió poner atención en la dimensión comunitaria del bienestar: compartir experiencias, construir vínculos y sentirse parte de un espacio común. La huerta medicinal ofrece así un lugar de encuentro y aprendizaje, donde el cuidado también se expresa en la relación con otras personas, con la naturaleza y con los saberes del territorio.
La convocatoria invitó a llevar plantas medicinales, nativas u ornamentales, esquejes y semillas, junto con los conocimientos y experiencias asociados a ellas. También propuso compartir mate y rokiñ para acompañar una jornada centrada en la reciprocidad y el resguardo del kimün, el conocimiento mapuche.
Compartir para mantener vivos los saberes
El encuentro contempló un nütram, un espacio de conversación para acercarse respetuosamente al sentido del trafkintu y comprender su valor para el pueblo mapuche. Sandra Parra, de la Mesa Interseccional de la Mujer Indígena, presentó ante las personas asistentes la esencia y el significado de esta práctica ancestral.
Desde la organización se destacó que el trafkintu es un espacio de intercambio de plantas, semillas y conocimientos, sin compra ni venta. Su propósito es fortalecer los vínculos entre quienes participan y favorecer la transmisión de saberes que se mantienen vivos en los territorios y las comunidades.
Ana Tragolaf, del Observatorio Regional de Equidad en Salud según Género y Pueblo Mapuche, valoró especialmente la presencia de niñas y niñ osaprendiendo sobre esta tradición. La describió como una “práctica ancestral mapuche, que nos alimenta con mucha sabiduría, conocimiento”, y destacó la importancia de seguir fortaleciendo estos espacios.
Hacer comunidad también es cuidar
La implementación de la huerta medicinal suma a la Clínica Psicológica un espacio para conocer las plantas y los saberes vinculados a sus usos. Durante la jornada, Tragolaf resaltó su potencial educativo para estudiantes y el aporte que puede realizar al aprendizaje sobre medicina herbolaria. Así, el trafkintu acompañó la construcción de este espacio universitario desde una práctica basada en compartir. Cada planta y semilla intercambiada permitió poner en circulación experiencias y conocimientos, acercando a la comunidad UFRO a una tradición ancestral que encuentra continuidad en el encuentro con otras personas.
Glenda Merino Matus, Comunicaciones FECSH





